Razones me sobran para alabar
los fugaces signos impregnados
el una distante desnudez exacta.
Hay ángeles tatuando tu piel
mientras afuera la lluvia se desviste
para amar brevemente la calidez de las hierbas.
Brota el aroma,la tierra mojada
evapora añoranzas elevando temblores,
se abren rosas a varios metros
de mi ventana abierta,
en un jardín diferente donde danza tu rostro.
Tengo una ansiedad oculta
donde terminan mis manos
y empiezan 10 estaciones
de trazos conjurando deseos .
Si, moldeo la altura de tus piernas,
vienen a mi mente como bandadas dichosas
escapadas del recuerdo:templos babilónicos,
columnas de carne donde reposar la locura
es más que una recompensa.
Sé por los vaivenes que ensayas, el alcance
de mi cincel tallando bordes a la entrada
paradisíaca de un laberinto rebozado
en manzanas maduras.
¡Oh! Delirio,recreo que expando
como una caravana de aventuras,
mientras suenan bisagras descontroladas
a cada lado de acompasadas caderas únicas.
Me urge llegar a tu boca
donde aplauden amapolas
el descaro de mis labios guerreros,
Y al fondo la embocadura de los besos,
lenguas que se buscan,
intimidad bendecida y puede que en este empeño
me desvele,sea trazo rupestre,fosil,
saliente en el camino.
Me busco en tus ojos desesperados,
burbujas de miel dividida en dos,
flotando sobre un lago de silencio
que arrastra raíces y rastros de luna llena.
¿Qué es el amor sin tus ojos?
Sin sus límites protegidos
por un ala inquieta,
sin esa paz de signos descifrables.
¡Ah! Tus ojos:
luz en la escarcha,
cristal en el fuego,
adorno,centro.
Me busco en tus cabellos,
agitados como palmeras
Oscilando en el viento.
Y todavía escucho tu voz,
la lluvia ahora canta
para que la tarde queme sus luces
y se marche en dirección contraria a la luz:
Yo me quedo,como cualquier escultor
admirando entre asombros
mi obra perfecta.
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